Detección pasiva sin invadir la intimidad
Patrones de puertas, humedad, consumo eléctrico y presencia suave permiten inferir rutina sin cámaras intrusivas. Un modelo local detecta anomalías como ducha excesivamente larga o cocina sin supervisión. Los avisos llegan primero con vibraciones amables y luces sutiles; después, si persiste, a contacto de confianza. Los datos permanecen en casa, con resúmenes comprensibles y opción de borrar en un toque. Se evitan perfiles innecesarios y se respetan tiempos de silencio. La detección cuida, no vigila; acompaña, no manda. La persona decide siempre qué compartir, cuándo y con quién, conservando control real.